domingo, 19 de junio de 2011

Justicia y moral-penal y derecho.

¿El juez está libre o ha de estarlo, de todo sentimiento humano?

¿Cuál es, o cómo funciona el sistema moral junto con la ley en el judaísmo?

Previamente, y nuestro primer tema que trataremos es, la cuestión  básica y esencial en el judaísmo-sin comprender lo que sigue el judaísmo no sería más que otra religión-. Este tema es el de la Torá escrita y oral- Torá shé bi’jtáv, y Torá shé’be’alpé-; La totalidad y la estructura de la Torá que tenemos en nuestras manos, consiste primeramente en los cinco libros del Jumash, obvió, con los otros 19 libros del Tanáj, esto consiste “nuestra” Biblia-El Tanáj-. Es importantísimo saber que si intentamos leer la Biblia sin filtrar lo que leemos utilizando los lentes de Jajamím, los que se encargaron de transmitir la Torá oral, obligatoriamente y sin duda alguna, nos equivocaremos miserablemente. La Torá fue comentada y analizada, primero por nuestros sabios de la Mishná y del Talmúd. Y precisaremos que estos análisis y comentarios no fueron creados en un vacío o “a voluntad”, ya que también la tradición, o la Torá oral fue entregada a Moshé Rabénu en el Sinaí, con su explicación y reglas. Veremos a continuidad que de ninguna forma y manera se podría comprender la Torá a falta de estos comentarios- aquí, sobre este punto no es posible tener “opiniónes”, ya que esto es la base misma del judaísmo; Di-s entrego a Moshe Rabénu la Torá escrita, con su explicación, y esta explicación fue entregada y trasmitida oralmente-.. ¡Esto y más! el judío durante los milenarios, no fueron judíos por la Biblia, sino que siempre fueron judíos "del Talmúd". Los cristianos lo comprendieron “tan a fondo”, que siempre, y tomemos como ejemplo la inquisición, ellos, se encargaron en quemar nuestros libros de Talmúd con sus comentarios. Ellos sabían muy bien que la fibra, la estructura que mantiene al pueblo judío reside en el Talmúd y no en la Biblia. Leer la Biblia sin haber pasado por el Talmúd, no sería más que leer un catecismo, y por lo tanto no sería más que una creencia o mitología. Y antes de seguir, , pienso útil de pasar revista, aunque breve, sobre la Historia de la halajá, desde el periodo en el cual se acabo la redacción del Talmud, hasta nuestros días, o casi, ya que lo que sigue es conocido. Al haberse concluido el Talmúd-, nuestros sabios siguieron la cadena de transmisión, comenzando por aquellos que vivían en Babilonia, nombrados Rabanán Sabórai, y tras ellos, más o menos en el siglo V, ya "bajando de categoría", se encargaron nuestros sabios, calificados como los Géoním. Esto siguió con los exilios de estos mismos, o de sus discípulos, a los países europeos al igual que a los países norteafricanos (este acontecimiento, per se, ya fue considerado como un milagro, sin embargo por el momento no nos incumbe). En el norte de África pensamos inmediatamente sobre los nombres del Rif, abreviación de Rabí Yitsják Alfási, nacido en Argelia, de donde se escapó para establecerse en Fez, lugar en el que escribió su obra maestra, se escapó de nuevo a Lucena (España) donde estableció la primera Yeshivá en España. Entre sus grandes discípulos contamos con Rabí Yosséf Iben Mígash, Rabí Yehudá Haleví, igualmente, uno de sus alumnos era el padre del Rambám: Rabí Maimón. El Rif nació en el año 1013 y fallecido en el año 1103. A pesar de lo que es corriente pensar, como hemos escrito, el Rif nació en Argelia y no en Marruecos, y tuvo de nuevo a escaparse de sus perseguidores, estableciéndose, como dijimos en Lucena. Seguimos, con una lista no exhaustiva de los grandes de nuestro pueblo en España, mencionaré únicamente a unos, no porque son los más importantes, sino ¡que por la cantidad! sería imposible incluso “elegir” los más famosos, finalmente, una lista “al azar”: El Rambán, Rashbá, Meíri, Ran, y obvió, no olvidemos el Rambám, Rabénu Yoná, y muchos otros. Paralelamente, en Ashkenáz, y Francia (Provenza-Provence), el Maharil, nacido en Alemania en el año 1360, fallecido en 1427, Rashí, nacido en Troyes- Francia, en el 1040, y fallecido en el año 1105. Siguiendo con los famosos Tosafót, que fueron sus nietos, yernos, alumnos y alumnos de alumnos, los Báalé ha’ Tosafót, escribieron sus comentarios durante los siglos XII Y XIII, ni podemos imaginarnos el estudio del Talmúd sin estos comentarios. Seguimos con él Rashbám, el nieto de Rashí, y su hermano mayor, Rabénu Tam. No olvidemos, a uno de los mayores legisladores nacido en Alemania, el Maharam de Rotenburg, nacido en el año 1215, y fallecido el año 1293. El fue el maestro de Rosh, comentarista y legislador importantísimo) el Bet Yosséf en su obra titulada el Shulján Arúj, se baso sobre tres legisladores, El Rif, el Rambám y el Rosh), y tras la tragedia ocurrida a su maestro (fue ingresado en prisión donde murió, ya que lo alemanes pedían un rescate enorme, los judíos a duras penas lo reunieron, pero él, al enterarse decidió no aceptar este trato, porque serviría a los gentiles como un antecedente; captar a los grandes y así arruinar a los judíos- dejaron su cuerpo más de cinco años en la celda sin entierro),-el Rosh se tuvo que escapar de Alemania, y se estableció en Toledo, allí fue nombrado Rosh Yeshivá, y desde allí estuvo en contacto con todos los grandes maestros del Talmúd, que vivían en su época en España. El Rosh-abreviación de Rabénu Ashér, era el padre, del Baál Ha’Túrim, que es el libro básico sobre el cual está basado el Shulján Arúj, y este mismo libro está comentado por Rabí Yosséf Káro, el mismo autor del Shulján Arúj. Su comentario sobre las cuatro porciones del Túr, el conocido Bet Yosséf, es básico para poder comprender y acceder a la halajá, de la forma que la comprendemos hoy en día. A partir del Shulján Arúj y hasta nuestros días, nuestros Jajamím no cesaron de comentar y discutir estos textos, en gran parte, fueron los maestros que vivían en Alemania, Polonia, Austria etc. (no olvidemos que la época dorada del judaísmo español se acabo bruscamente en el año 1492). Sin embargo muchos de ellos eran sefardím, que vivían en Salónica en África del Norte, Italia, y finalmente en Irak y Siria.



He empezado con esta breve revista, para qué nos demos cuenta que la halajá, consiste en un sistema cerrado y abierto al mismo tiempo. La continuidad del estudio de Talmúd dentro del pueblo judío, fue y es la garantía que tenemos, de la originalidad de lo que estudiamos y que aun seguimos hoy en día.


Tras esta pequeña introducción, vamos a lo nuestro: vamos a demostrar, haciendo uso de unas pruebas de la imposibilidad de lograr acceder a la Torá escrita, sin esta tradición oral! 1. En el libro de Debarím, 12-21, nos dice el versículo: “VEZAVAJTA KAASHER TSIVITIJA”- "y matarás (a los animales Cashér) como te He ordenado"-aquí se insinuan todas las leyes de Shejitá, tratadas en el Talmúd y en el Shulján Arúj, que son innumerables. ¿Si es que Di-s, no explicó a Moshé Rabénu, los detalles ¿de dónde hubiéramos imaginado, que la Shejitá, ha de ser con un cuchillo especial, que hay que degollar el animal en lugares precisos, y todos los detalles que conocemos hoy en día? ¡Además! Di-s Dice claramente en el texto: ¡cómo te he decretado! 2. En el libro de Shémot, 13-9 la Torá habla de la mitsvá de Tefilín, empleando la palabra “totafot”, nadie sabe qué significa esa palabra, ¡y aún más! ¿Como el pueblo judío podía comprender, si es que se basaba únicamente en los versículos del Jumash, que los Tefilín han de ser cuadrados, negros, y centenares de detalles, y que al interior de estos es exigido la escritura en pergamino de cuatro pasajes de la Torá? ¿Cómo sabemos que los Tefilín que ponemos sobre la cabeza, estos cuatro pasajes están separados, mientras que en los Tefilín que nos ponemos en el brazo, estos cuatro pasajes están escritos juntos en el mismo pergamino? ¿La Torá, precisa que los Tefilín deben estar colocados “entre los ojos”, como podíamos saber lo que esto significa?, Y efectivamente hubieron sectas, que finalmente se alejaron y apartaron del judaísmo, que acostumbraban colgar los Tefilín sobre la pared, y luego se posicionaban de tal forma, en la cual sus caras (entre sus ojos) avecinaban los Tefilín colgados. Obligatoriamente, ya de estos dos ejemplos podemos concluir que una tradición oral es y era una necesidad, no un lujo. Sin embargo seguimos con la famosa ley del talión: en el libro de Shémot, 21-24, y en el libro de Vayikrá, 24-20, está escrito: “Ayin tajat Ayin” etc., si miramos la traducción cristiana, veremos que ellos traducen: "ojo por ojo", es el Talmúd que nos enseña, porque esta tradición que nos llevaría a que aquel que le sacó un ojo a su compañero, no se le castiga quitándole uno, el suyo. ¡¿Cómo es posible que Jajamím que tanto respeto a cada palabra en la Torá, se "inventaron” esta novedad?! La respuesta es fácil para quien haya leído el Talmúd: la Torá emplea la palabra "tajat” que los cristianos comprendieron cómo “por", Jajamím en contra, sabían leer! “tajat” literalmente es abajo, o en vez, consecuentemente, si el castigo de aquel que sacó el ojo de su compañero sería que a él también le sacan su ojo, ¿cómo esto reemplazaría el ojo faltante de su compañero? Esto y más: está claro que el objetivo del castigo en la Torá no es la venganza, es más bien la educación del pueblo, y el derecho de cada ciudadano. Ahora bien, sabemos que quitar un ojo a una persona, incluso hoy en día, es un asunto que lleva cierto peligro, por lo tanto, podría ocurrir que cuando extraen un ojo al culpable, este perderá también su vida, consecuentemente ¿como la Torá o mejor dicho, como podemos comprender que la Torá nos pida que nos arriesguemos aceptando este peligro? Tercer razonamiento, que es más bien a nivel del “derásh”, si tomamos las letras de “ayin”, que son tres encontraremos, el ayin el yod y el nun si buscamos las letras que siguen a estas encontraremos: kaf, samej, y pe. ¡Esto nos da la palabra kesef-dinero-! Ahora bien, aquí chocamos con una aparente dificultad: si esto es tan fácil ¿por qué entonces la Torá no nos lo dice claramente? La respuesta es extraordinaria para aquel que sabe valorar lo asombroso, cuando lo es. Si la Torá nos hubiera dicho, claramente, que esa persona ha de pagar dinero, hubiéramos pensado que con dinero todo se arregla-idea capitalista-, la idea aquí es que el hombre que hizo este daño se de cuenta de que pague lo que pague, ¡siempre él, será responsable por un ojo! Es decir: únicamente la combinación de la Torá escrita con la Torá oral, ¡nos da una visión verdadera de lo que está ocurriendo aquí! En la práctica este hombre pagara dinero, sin embargo moralmente este hombre siempre deberá un ojo, y esto es importante para su conciencia personal como para la conciencia del pueblo en general.


Seguimos: en el libro de Debarím, 22-1 y 3, la Torá nos ordena que hemos de devolver un objeto perdido a sus dueños, y la Torá precisa las palabras “a tu hermano”, de aquí nos dice el Talmúd, y así es decretado en el Shulján Arúj, es decir en el texto principal de este libro, que devolver una pérdida al gentil, está prohibido, sin embargo buscando cómo hemos de comportarnos justamente, encontraremos sorprendentemente, que todos los comentaristas nos dicen ¡qué hemos de devolver una pérdida también a un gentil! ¿Sorprendente?, ¡Lo es! Sin embargo así es que debemos comportarnos, es decir, que existe la ley en su estado "bruta", y la ley con la cual hemos de comportarnos. Esta posibilidad y autoridad que tienen Jajamím, no sorprende en absoluto a un talmudista. Y lo explicaremos más tarde. Tenemos centenares de pruebas así y mejores, sin embargo esto no siendo nuestro tema, terminaremos con la última: Por un lado, la Torá en el libro de Debarím, 17-15 nos ordena que hemos de elegirnos un rey, que nos juzgue, mientras que por el otro lado, ¡los judíos fueron castigados cuando pidieron a Shémuél que los elija un rey! ¿Esto como se comprende? Y es aquí precisamente adónde entramos en nuestro tema, y como veremos a continuación.


Y antes de continuar vamos a explicar la pregunta casi obvia: si en el Sinaí, Di-s nos explicó todo, ¿como ocurrió que en el Talmúd encontramos desacuerdos casi violentos? ¿si la ley fue entregad en su totalidad en el Sinaí, ¿cómo pudieron haber más que una opinión? La respuesta reside en una idea fundamental, y es la siguiente: esta tradición oral por ciertas razones que no nos incumben en este momento, fue prohibida de ser escrita, sin embargo con los años, Jajamím se dieron cuenta que a causa de las catástrofes que ocurrían al pueblo judío, poco a poco la claridad de esa tradición se perdía, y entonces decretaron de escribir aunque sea lo mínimo, y aquí se descubrieron varias controversias. (Me gustaría mencionar en esta ocasión, que a pesar la creencia, o de la impresíon popular, existen mas temas en los cuales todos concuerdan, que casos de desacuerdo--contrariamente, como he mencionado, a la impresíon que se lleva el lector del Talmud, que es: "aqui, se disputa todo").Las controversias las encontramos ya que en ciertos casos, habían escuelas que tenían la tradición A, mientras otras mantenían la tradición B, y puesto que en el Sinaí los judíos recibieron igualmente "las ecuaciones" o los modales y reglas, con los cual se puede interpretar la Torá, finalmente, juntos, ¡los Maestros del Talmud decretaron de una manera o de la otra! ¡Y esto nos enseña algo grandioso!: que Di-s entregó la Torá a la totalidad del pueblo de Israel, es decir a los grandes de la generación, a los Sanhedrín. Y la Torá precisa que cuando hay una discusión entre Jajamím se decide según la mayoría, y kaviajol, ¡Di-s está de acuerdo con esa decisión! ¡Y no sólo eso! El Talmúd nos precisa que ya que El nos dio la Torá, esta, está en nuestras manos, incluso si sale una voz del cielo diciendo lo contrario de lo que decretó la mayoría, ¡nosotros seguiremos la mayoría y no la voz de arriba!


¡Di-s nos dio la Torá, y El, se quedó sin ella, la Torá, está en las manos de Jajamím! Esto dicho hay que tener cuidado, porque hay que saber qué es exactamente lo que está en manos de Jajamím y lo que no está en manos de Jajamím, esto y más: todo esto dependerá de reglas que ellas también fueron dadas en el Sinaí, ¡que no pensemos ni por un segundo que cualquiera de nosotros puede utilizar esta arma! Sólo a aquellos grandes maestros en la época del Talmúd, se los dio este privilegio. Y como hemos dicho no siempre, y únicamente siguiendo los paradigmas y las reglas establecidas, y si se le ocurriría a un jajám o tribunal de no obedecer a estos límites, a estas reglas, ¡éste jajám o este tribunal estará considerado como hereje/s! Y aquí también tenemos todas las reglas establecidas entre todos los libros del Talmúd, y todo fue recopilado por el Rambám y el resto de los considerados como legisladores.


Si nos damos cuenta y comprendemos este nuevo panorama, comprenderemos que Di-s quiso un "asociado" en este mundo, ¿por qué y para qué? Esto ya es otro tema que precisa un ensayo por sí mismo. Sin embargo lo que ya podemos ver, es que el pueblo judío se le ha procurado una arma terrible ¡la Torá!


¡No nos equivoquemos! De nuestros días, este nivel de Jajamím desafortunadamente ya no existe, y hemos de "contentarnos", en el intento tan arduo y difícil de comprender los Rishoním-los anteriores-ya que para nosotros las generaciones están bajando y no subiendo como es aceptado en el mundo gentil.


Cuando llegue el momento culminante de la Historia, todo esto cambiara, y como nos dice Rambám volveremos a estudiar la Torá como es debido.


A continuación veremos ejemplos de todo tipo, sin embargo, lo esencial de este ensayo todavía no lo hemos tocado, lo esencial era la pregunta de lo moral en oposición a lo justo o la justicia, de la ley penal, en oposición al derecho, de la ley en general, en oposición a las cualidades humanas, por lo menos a aquellas que le son demandadas (P.E, el altruismo, la piedad, etc.). (Aquí encontraremos la cuestión si el juez ha de utilizar, por ejemplo, la piedad cuando juzgando, o no. De esto, SDQ, nos ocuparemos en el/los próximos capítulos.









miércoles, 27 de abril de 2011

Moral y ley judía - Moral y ley en las naciones



"לכל הרגשה והרגשה נתן הקב"ה תורה"
"מדרש תדשא"
“Para cada sensibilidad o sentimiento que existen en el hombre, D-os entregó una Torá entera”
Midrash Tadshé


Si te dicen, que, en el mundo coexiste sensibilidad con justicia, eventualmente, cierta nobleza moral, determinación y conocimiento ético, esto es probable. En cambio, si te dicen que en el mundo existe una ley de justicia y de moral, aquí amigo, se trata de algo que ya se alejo del universo de las verdades. Quizá, en ocasiones, el mundo haya oído las melodías de himnos, cantándose a la justicia ética. Sin embargo, nunca hubo una doctrina legal que se ocupe de esta ultima-la justicia moral-. Un telón de acero separa entre la justicia y la moral universal; se trata de dos regímenes radicalmente separados.
¡Cierto! De vez en cuando oiremos la “justicia universal” quejarse de la mala suerte humana. Esta “justicia universal”, al dejar el suspiro de sus quejas, no es que se siente mal, o que quedo con algún sentimiento de culpabilidad, asimismo, en estos casos, cuando se oye el reclamo de estas voces, la queja no parece tener demasiada repercusión. Parecería que para lo único que sirven estos llantos, es que se irían aumentándose a la melancólica tonada del himno general del abandono, de la frustración y del desengaño, hasta que esta febril melodía desaparece, diluyéndose en una visión nebulosa…
La simbiosis de la Torá y Mitsvót, en un “sistema”- que resulta moral-legal, una Torá que a la vez imparte órdenes y que advierte, una Torá de obligaciones y de leyes– se nos presenta exclusivamente como algo que proviene de lo Alto: la Justicia Superior, que a través del gran corazón de los arquetipos de nuestro pueblo, Abraham, Yitsják y Yaákov fue proyectando un rayo de luz sobre el humano, hasta el momento en que la voluntad Divina se manifestó, proveyéndonos de todo esto a la vez, de moral y de ley juntas, a través de la Torá que recibimos en el Sinaí.
La energía y la firmeza de la Torá, sus detalles y sus reglas, con sus órdenes y sus advertencias, sus obligaciones y sus leyes, esto es lo que circula en las “arterias” de nuestra justicia-ética. Precisamente esto es lo que constituye el alma de nuestra moral, y por lo tanto es lo que explicaría y daría un sentido a su Historia milenaria, y finalmente a su Eternidad.

דרש בר קפרא איזוהי פרשה קטנה שכל גופי תורה תלוין בה בכל דרכיך דעהו "והוא יישר ארחותיך

ברכות סג




“Explicó Bar Kapará: ¿cuál es el pequeño pasaje (versículo) del cual depende todo aquello que es importante en la Torá: ‘ Le imitarás en todos tus andares, y Él enderezará tus senderos’.”
Este texto se ocupa de algo que en el judaísmo se denomina “Derej Erets”. Aunque la traducción exacta de este término es imposible, su significado, grosso modo es–que de hecho, coincide con su traducción literal– es, "el camino de la tierra". Las nociones más aproximadas a este término serían: la moral, el buen comportamiento, la conducta coherente y recta, así como también las virtudes y los buenos rasgos de carácter; la conducta del hombre consigo mismo, su conducta en su hogar, y su conducta que con los otros. La definición de Maimónides es: "un grupo de gente buena, comportándose con apacibilidad y éticamente".
Las ramas del “árbol” del “Derej Erets” se extienden, se ramifican y se propagan en una variedad de detalles individuales de halajot y dinim –de leyes y preceptos–. Estas ramas que nos incumben y que tienen que ver con el comportamiento ejemplar deseado (y es eso lo que estamos aquí innovando, en nombre de Rabí Israel de Salanter; es decir, que a través del vigor de la Torá, la buena conducta se convierte, se expresa y se define en leyes), y también las midot –que ellas mismas son una Torá “por sus propios meritos”, y que en realidad constituyen las raíces de todos los preceptos de la Torá–, todo se plasma en el territorio de lo legal.
Nos dicen nuestros sabios que los Patriarcas aprendieron la Torá por su propias fuerzas –"la Torá emergía de sus cuerpos"–. Y esto se entiende si explicamos que, como resultado de su gran sabiduría, llegaron a comprender los principios mismos de la Torá .
Más aún: todo lo que depende de la comprensión del corazón, debe incumbir a la humanidad entera, la que está exigida de comportarse conforme a estos principios lógicos .
No obstante, tras la recepción de la Torá en el Sinaí, nuestra obligación legal de cumplir estos preceptos se origina en este evento, y no como resultado de nuestra “comprensión”.
La conciencia del hombre en ningún momento fue ignorada, “despedida” o “cesada” de sus funciones; incluso después de la recepción de la Torá en el Sinaí, la mente humana tiene su rol, que es el de oficiar como el intermediario entre la Divinidad y el hombre. La Torá absorbida en el alma judía se unió con la Torá llegada del cielo, adquirió una nueva forma, y su mente se convierte por momentos en una "mente de Torá", y, a través de ella, de la Torá, esta mente se abrió hasta el sinfín. Su vida ha de ser una vida de Torá, marco en el que tendrá que administrar todas sus innovaciones. Tras haber recibido la Torá en el Sinaí, todo, absolutamente todo, debe apuntar hacia la mitsvá y la halajá. El Derej Erets se convirtió o asumió la forma de, llamémosle, la legislación de la conducta ejemplar. ¡Claro está! El Derej Erets, en su origen, remonta hasta el Sinaí, y, por consiguiente, las buenas midot ya constituyen "el cuerpo de la mitsvá en sí", a la vez que las malas midot se transformaron en el "cuerpo de lo prohibido".
Y, obviamente, si el ser humano pretende indagar a fin de definir las clases y tipos de preceptos positivos y negativos, jamás podrá confeccionar una lista exhaustiva. Y al igual que son casi infinitos los cambios en el alma humana –sus “despertares”, sus conmociones, sus tendencias y sus sentimientos–, asimismo uno no puede encerrar las mitsvot de "tipo moral" (Derej Erets) dentro de una lista exhaustiva, como señala el autor de Jovat Halevavot en la introducción a su gran obra.
Las situaciones vividas por nuestros patriarcas, sus modales, su forma de vivir y hasta sus conversaciones, componen para nosotros un Shuljan Aruj al que todo judío debe obedecer –sobretodo aquel que busca perfeccionarse. El autor del libro Maálot Hatorá, cita a su hermano, el Gaón de Vilna, que dice que es imposible que en la Torá haya únicamente 613 preceptos, pues ello significaría que desde la primera Parashá (Bershit) hasta la Parashá de Bo, tenemos únicamente tres mitsvot, lo cual es imposible. Por lo tanto, dice el Gaón, las mitsvot en la Torá son innumerables, y el número 613 es únicamente porque estas, constituyen las raíces de las mitzvot. Pero cada versículo de la Torá, e incluso cada palabra, y si! cada letra, es una mitsvá per sé.
Si la persona tuviera que encontrar por sí mismo la moral absoluta (como hacía la escuela de pensamiento alemana, por ejemplo el filósofo Kant), el resultado seria uno, humano, no sería un resultado absoluto ni mucho menos, el de la Torá. La mente humana, aparte de lo distante que puede estar de la “mente infinita” de la Torá, no siempre es permanente o inmóvil, y no en cada generación brillará con la misma fuerza, así como tampoco en cada clase, grupo humano o sociedad. Los pensamientos varían, son diferentes: lo que era justo hace generaciones, de pronto colapsa y es “destronado” debido a las batallas que hay entre los distintos pensamientos humanos que van “renovándose”, siempre buscando el “ultimo grito de la moda”. Lo único que permanece y es inmóvil y eterno, es aquello que a pesar de ser un resultado humano, este, no obstante se fortaleció y consolidó mediante estructuras y límites: los mandatos, las advertencias, las leyes y los preceptos de la Torá, que luego, al llegar a ese punto, se colman con el soplo de vida –el alma de la Torá–el alma Judía. Únicamente entonces nuestra moral, nuestro Derej Erets, adquiere su auténtica dimensión, esa dimensión superior, en ese algo divino y eterno.

(Los Cristianos se apoderaron del concepto del amor, y a nosotros, los judíos, nos acusaron y acusan de estar demasiado ocupados con leyes y detalles, cuando lo cierto es que lo único que verdaderamente importa es “la ética del amor”. Sin embargo, y como el mundo pudo comprobar a través la Historia, ¡esto no funcionó! Los cristianos, por su “amor” al pueblo judío, quemaron sus cuerpos para salvar sus almas. Desafortunadamente esto aún no es suficiente para probar el fracaso de su filosofía, ya que nos pueden refutar argumentando que eso lo merecíamos, porque, según ellos, uno de nuestros ancestros crucificó al hijo de dios. Pero la historia demuestra que las matanzas –y de los tipos más diversos– eran moneda común entre ellos mismos. ¿Quizá los altos clérigos actuales y, sobretodo, aquellos que rodean al Padre infalible, estén repletos con ese amor? Aunque no podemos saberlo, conociendo las debilidades humanas, y, sobretodo, sus límites, nos cuesta creer en esa posibilidad. ¡Nosotros comprendimos que un principio moral sin marco, sin límites, no es practicable, y lo único que le puede insuflar un soplo de vida, y, consecuentemente, existencia, son estas limitaciones y definiciones –leyes, dinim y halajot–. ¡Pero parece que el mundo no lo comprendió aun! Para el mundo, el judaísmo quedará -un rato aun- como la religión de la ley, del padre [en el psicoanálisis], al tiempo que ellos representan con mucho orgullo, la religión moral –de la madre – y con ella quedaron, a ella dirigen sus rezos, ya que “el padre” siempre fue inaccesible).

Yehudá Toledano















Mucho tiempo si decir nada, es que estoy de viaje. Se me ocurrió, mientras regreso de escribir sobre otro tema, si es de su interés me alegrare.



Yehuda Toledano

sábado, 19 de marzo de 2011

Reuniendo y concretando una parte de la información.

Tras haber establecido ciertas bases-obviamente, no todas-podemos entablar y ocuparnos de explicar mejor los temas, además bajar la información abstracta a un nivel concreto, a un nivel "de todos los días".

Es difícil hacerlo siguiendo un orden lógico, y por lo tanto lo haremos según la marcha.

Hemos dicho que consecuentemente a que en el hombre la jojmá y la biná están más o menos equilibrados, y consecuentemente su daát lleva con ella más peso.

Vamos a ver ciertas consecuencias: El hombre perdona más fácilmente que una mujer. La razón es, que puesto que la biná de la mujer la domina mucho más que al hombre, y la biná, que es una parte del proceso mental, se transformará cuando baja hacia el cuerpo, en lo que llamamos, din. (Él quien intente de traducir esta palabra al español, es difícil que nos equivoque); por un lado din significa justicia y rigor, sin embargo una traducción más exacta sería: fragmentación. Está claro, que el proceso de juicio exige una fragmentación de los hechos. En cambio la jojmá, que es la sabiduría abstracta y él mismo tiempo total, "bajando al cuerpo", hacia el proceso físico, se transforma en lo que llamamos Jesed. El Jesed-altruismo- se compraría al agua, y agua estando en sus alturas, baja a todo nivel, adonde la dejen pasar, no "calcula" si el lugar es adecuado, o dicho de otra forma, si "se lo merece", o no. El din en cambio se compara al fuego, el fuego sube y destruye, eliminando y quemando-fragmentando, finalmente-. Es decir que el acto de justicia, o más bien, de juzgar, en su origen es un acto de fragmentación, porque la persona en esta situación, juzgando un evento o otra persona, está analizando, si esa persona merece cierta cosa, tratamiento etc. o no, y si está juzgando una situación, únicamente al fragmentarla, llegaría a un análisis correcto. Aquí encontramos la explicación a lo dicho anteriormente, que es más fácil para el hombre de perdonar, y casi imposible para la mujer de hacerlo. Ella está fijada en el detalle, y por ejemplo al ver uno de esos detalles, que no “se merece” tal y tal cosa, no se los facilitará, mientras que el hombre dominado por la jojmá, es decir por la totalidad, su mirada está más bien dirigida, al "todo". Siendo así, por ejemplo no da importancia a ciertos detalles negativos, ya que éstos son parte de una existencia quizás "positiva". Vamos a explicarlo de otra forma: si me fijo y me establezco en un detalle, será difícil o imposible de hacerme ver, el contexto. En cambio, el quien se fija y se establece en el contexto, no dará tanta importancia a un detalle.

El hombre ya que su nivel de jojmá equivale a su nivel de biná, al tener que definir y comprender un texto, una situación o una persona es obligado de basarse sobre la materia prima, y puesto que está, la jojmá no sirve para nada sin ser analizada y fragmentada y como consecuencia de que el hombre no posee un nivel de fragmentación pronunciado, rigurosamente o mejor dicho: más pronunciado que su nivel de jojmá , ha de basarse en esa materia prima y luego ha de utilizar su biná es decir su capacidad de analizar los hechos rigurosamente. Esto lo obliga a pensar linealmente y estar "completamente bajo control", de lo lógico, de la lógica, por lo tanto al llegar a una conclusión, está, estará bien equilibrada. (Hemos hablado de esto en uno de los comentarios sobre el artículo anterior). La mujer al poseer una inclinación y una tendencia hacia el din, la fragmentación, posee una imaginación y al mismo tiempo un instinto superior al del hombre. Y aquí es donde vemos lo positivo y lo negativo en cada una de estas formas. Hemos dicho que la mujer es más instintiva, más imaginativa que el hombre, consecuentemente su decisión inicia será la correcta-¡y aquí cuidado!-Únicamente si no fue desviada a un detalle insignificante, porque si lo fue, su instinto le llevaría inmediatamente, a una "decisión" incorrecta. El hombre en cambio, ya que ha de trabajar todo el proceso mental, su disciplina necesaria y rigor, al tener que analizar todos los detalles en contexto con su jojmá, puede llegar con menos peligro a un resultado correcto. ¡Volvemos a decirlo de otra forma! Cuando el instinto de la mujer funciona como es debido-y esto será condicionado a ciertas condiciones-ella, o más bien su instinto le llevará directamente a una conclusión correcta. Su imaginación igualmente, la permitirá de comprender este detalle de forma concreta y no abstracta, lo que explicaría su empatía de mayor nivel que en el hombre. En cambio, si se equivocó en el detalle-a razón de ciertas posibilidades-su instinto será definitivamente incorrecto, ya que hemos dicho que ella se establece en este detalle, también será difícil de hacerla cambiar de opinión. Mientras que el hombre, al deber atravesar un proceso disciplinado, precisó y riguroso, beneficia de muchas más probabilidades, de que llegue a un análisis correcto y por tanto a una decisión correcta. Su falta de imaginación, es también el factor que le obliga a entamar este proceso lógico, aunque es un proceso largo y penoso, puesto que requiere un trabajo paso a paso, sin poder permitirse la posibilidad de "saltarse" ni una etapa.

Resumiendo: la mujer que posee un instinto y una imaginación superiores al del hombre, la es posible-bajo ciertas circunstancias-llegar fácilmente y casi instantáneamente a la verdad. Al mismo tiempo esta misma facultad contiene el peligro, de que si se equivocó, ella no verá la razón, no la comprenderá, y consecuentemente no la cambiara. El hombre tras su necesidad de manejarse por una “vía dolorosa” de análisis duro y demandante, si es que lo hace correctamente, casi le sería imposible un fallo.

Y seguimos con otro aspecto, según Jajamím, la mujer nace-naturalmente-más recta que el hombre, y esa es la razón, que explicaremos más tarde de que la mujer está exenta de cumplir ciertas mitsvót, ya que el propósito de las mitsvót es de corregir al hombre; las prohibiciones fueron dadas al judío para que no caiga de su nivel, y estas las mujeres también han de respetarlas, sin embargo las mitsvót positivas son para mejorar y corregir al hombre, por lo tanto la mujer que nació en mejores condiciones que él, estas mitsvót, no lo serán necesarias. Las mitsvót que dependen del tiempo a causa de dos razones contradictorias; La primera es que la mujer "vive en el tiempo" mucho más intensamente que el hombre, esto lo podemos ver en el proceso de "crear" una nueva vida, al hombre este proceso está casi fuera del tiempo, en cambio la participación de la mujer, no solamente que requiere nueve meses de embarazo, sino que igualmente durante su vida pasa a través de ciclos mucho más pronunciados que el hombre consecuentemente a este hecho será difícil que la mujer pueda corregir algo con estas mitsvót ya que dicho diferentemente ella está bajo el tiempo mientras que el hombre está algo encima del tiempo. La otra razón por que las mujeres están exentas de las mitsvót dependientes del tiempo, es que como son más rectas naturalmente que el hombre, el tiempo nos hace cambiar mucho menos que al hombre, es decir que ya no necesita estas mitsvót por la razón de que en estos tiempos marcados no bajaría de su nivel. Igualmente con el estudio de la Torá, una de las características de la Torá, y quizás la más importante, es que lleve al hombre hacía una forma de pensar de sentir y actuar correctas, la mujer que a priori es más recta que el hombre, no está obligada a estudiar Torá-obviamente, está obligada de estudiar lo referente a las mitsvót que la incumben a ella-sin embargo el estudio, por estudiar, esto es únicamente la obligación del hombre. Y además, ya que la mujer posee un grado de biná superior a su jojmá, y como hemos explicado anteriormente, es muy probable que al estudiar la Torá ella se establezca en un detalle, y sin darse cuenta del contexto, llevaría ese detalle y lo compararía a otros casos totalmente diferentes, del caso estudiado. Y es esto precisamente lo que dice el Rambám, aunque Rashí lo explica de una forma un poco diferente diciendo, que junto con la Torá se mete al hombre cierto nivel de astucia, este peligro existe en el hombre igualmente, pero no es tan común, en la mujer en cambio, ya que ella toma sus decisiones por intuición, y de forma mucho más rápida sin análisis ni disciplina adecuada, está astucia, la llevaría a utilizar ciertas palabras en la Torá, a lo que ella desea y no al propósito de la Torá misma. (Pienso que aún no he resumido completamente este tema y volveré a él SDQ, más adelante).

Y seguimos: -por un lado la mujer es más altruista y más sensible a los demás, está más cerca del correcto sentido del amor que el hombre, y esto se debe, primero a que como dijimos ella nació más recta que él, y segundo, ya que ella es más imaginativa e intuitiva. Inmediatamente hablaremos de las "contraindicaciones", al mismo tiempo la mujer es mucho más dura que el hombre, ya que ella "origina" en la propiedad de la fragmentación, ahí no cabe sincronización o sinergia alguna.- Por un lado es más difícil en ciertos temas y aspectos de seducir a una mujer, ya que es más emocional-menos física-que el hombre, -en cambio si uno intenta seducir la mujer a través de su lógica, probablemente lo hará con mucho más éxito que se intenta hacerlo con un hombre. Al hombre es fácil de seducir de otra forma, no a través su intelecto, sino que a través de su físico, por la razón de que el hombre funciona más bien de forma física.

Llegados a este punto, vamos a examinar las consecuencias de las diferencias entre los dos tipos de caracteres, en un nivel físico, pero al mismo tiempo, psicológico. Iniciemos pues lo más terrestre en esta relación hombre y mujer; las relaciones íntimas.

El hombre en el acto sexual funciona de forma mucho más mecánica que la mujer, en cambio la mujer funciona más bien, emocionalmente-imaginativamente, aunque es cierto, que los dos, el hombre y la mujer poseen en cada uno algo de las características del otro. Esto esta explicación consecuente a lo dicho anteriormente, y esta comprensión nos soluciona un sinfín de cuestiones de incomprensiones a nivel de la Torá que es de facto el nivel psicológico.

Hemos avanzado un paso más aunque aún nos queda bastante trabajo. Me excuso, de que puesto que estoy viajando, me es difícil concentrarme en este trabajo, o simplemente encontrar el tiempo necesario.

Un poco más de paciencia, y como dice una de mis amigas, "para que cierre mejor".

Yehudá Toledano



sábado, 5 de marzo de 2011

Los Orígenes-la Ruptura-Las Perspectivas

Para tener acceso y comprender el origen de las diferencias reales e imaginaras entre los géneros masculino y femenino-y esto sin pasearse explícitamente en mundos Cabalísticos que no están a nuestro alcance, hemos de sobrevolar, el relato en la Torá de la creación del humano-Adám-. Sin enfocar nuestro estudio en esta parte, nos será imposible comprender incluso superficialmente la cantidad impresionante de citaciones de Jajamím refriéndose al la mujer, y que superficialmente parecen en auto-contradicción continua. Por esta razón, para que finalmente lleguemos a obtener una comprensión que haga parte de-la “mirada “de la creación, la creación en sí, y de la ruptura (lo llamado por los gentiles, el “Pecado Original, obviamente titulo engañoso, ¡ya que de original no parece haber nada, para nosotros siempre será el pecado de Adám! su importancia reside en el hecho que esto no ocurrió a una  rama del árbol, algo que no afectaría todo el árbol, pero la falta ocurrió en la raíz-en el origen-y siendo así, la falta se perpetuaría hasta puntos en donde los síntomas ni parecen enlazados).
Simone de Beauvoir en su obra « el segundo sexo », se queja, primero "por el hecho de que la mujer fue creada desde una parte del cuerpo del hombre, y según esta señora, este detalle indica la falta de espontaneidad en su creación, Di’s no la creó por sí misma, la creó para salvar al hombre de su soledad". Y esto obviamente lo decide esta señora feminista leyendo el versículo (Bereshít, 2-15): " Y H’ Elokim colocó al hombre en el paraíso para que se ocupe de cuidarlo", de este versículo deduce que lo principal y esencial en la creación fue el macho, y sigue con su segunda queja, citando el versículo (18): "y dijo H’ Elokim no es bueno que el hombre esté solo, le proveeré con con una ayuda en su oposición", de aquí deduce que la mujer fue creada únicamente como función del, y para el hombre, no para sí misma.
No nos vamos a quejar de la manera en la cual un gentil lee la Torá, ellos se refieren a la Torá como un catecismo, y por lo tanto sus deducciones, cuando las tienen, no gozan de mucho valor.
Observemos, cómo lo ve uno de nuestros comentaristas clásicos, Don Yitsják Abrabanel que comenta ese pasaje de la siguiente forma: "y vemos que Di’s no creó la mujer de las piernas del hombre, la parte más baja, para que no la considere, como una esclava, y no la creo de la cabeza, para que ella no se considere la gran señora, si, la creó de la costilla, una parte en el centro del cuerpo, para que ella viva en la casa al igual y como él". Abrabanel, deduce del relato de la creación, que la mujer fue creada como símbolo de igualdad entre los géneros.
Esto dicho, seguiremos y encontraremos de que SDB se ocupó del relato de la creación refiriéndose al segundo capítulo, e ignorando el relato en el primer capítulo, relato que parece ser completamente diferente al primero. El hecho de que ella utilizó lo que necesitaba (y no lo que había) es un hecho común que sucede a todos aquellos que su único deseo es de justificar una idea que ya la tienen poseída. El primer capítulo (27) dice lo siguiente: Y Elokim Creo Adám, a Su imagen, a Su imagen le creó, macho y hembra los creó". Si SDB hubiera tomado como base este relato, no hubiera llegado a sus conclusiones, ya que este versículo habla de la creación de Adám, refiriéndose a los dos géneros existentes en el, es decir que el hombre y la mujer fueron creados simultáneamente. Igualmente, las palabras, “a la imagen de Di’s”, que es lo que distingue al hombre del resto de la creación, ¡define al hombre y a la mujer por igual! Leyendo así, comprendemos que la "creación básica" no fue la creación de un macho sino la creación de Adám, que en él estaban incluidos dos facetas, la masculina y la femenina. Adám por lo tanto, es una palabra que indicaría simplemente: un ser humano. Solo, después de que Adám fue creado de esta forma, “Di’s Vio” "que no es bueno que el hombre esté solo", y es por esa razón por la cual “dividió” a Adám en dos entes, masculino y femenino, y aquí podemos comprender que el término costilla-tséla- no se traduciría como una costilla que conocemos anatómicamente, pero tséla se comprendería diferentemente, ya que en hebreo ésta palabra tiene también otro sentido: “lado”, al igual que los lados de una forma geométrica, es decir que Di’s creó la mujer “de al lado del hombre”.
Esto dicho, todavía hemos de entender por qué en el segundo relato, parecería que la única razón que la mujer fue creada, fuese para que sirva de ayuda al hombre. ¿Cómo explicar esta diferencia?
El humano vive una dicotomía en su persona. Existen dos facetas en cada uno de nosotros, la primera faceta es nuestro instinto de sobrevivir, y los impulsos y deseos que son el resultado, incluyendo el deseo de conquistar y de dominar. El "hombre conquistador" que lucha con las fuerzas de la naturaleza es un ser solitario, su pareja, le, o la, puede ayudar en el plan técnico y funcional únicamente, pero este ser será incapaz de desarrollar una "vida compartida"- esta criatura solitaria no podrá compartir sus vivencias y por lo tanto su vida con alguien otro.
El segundo relato se refiere precisamente a esta faceta física y sensual que existe en el humano, en cambio el primer relato, es el que se refiere al hombre como un ser “a la imagen de Di’s”, esta es la segunda faceta del hombre, y he aquí un ser compuesto no sólo de un cuerpo con vida e instintos, pero también de un alma y sentimientos. El hombre posee también ideales, un sentido de justicia y alguna rectitud natural, finalmente este ser humano desea mejorar el mundo, para convertirlo en una creación con propósito, con valores, si, este ser, si entretendría una compañía completa con su pareja.
Rabí Shimshón Rafaél Hirsh nos explica esto de la forma siguiente: "Mientras que el ángulo de visión esté plantado en el instinto básico del hombre, el instinto que le empuja a satisfacer sus deseos físicos, encontraremos una tensión entre los dos géneros, y probablemente se desarrollará una relación de competencia y la relación sufrirá continuamente de desigualdades. Mientras que si el ángulo de visión esté plantado en sus anhelos espirituales, es decir, plantado en la faceta “a la imagen de Di’s”, la tensión entre los géneros se reduciría o incluso desaparecería.  En este nivel el hombre y la mujer viven juntos pero no existen juntos. Otológicamente no pertenecen uno al otro; cada uno de ellos tiene un YO separado y no sienten en absoluto el sentimiento del NOSOTROS.
Hay que señalar que este desarrollo de la personalidad existe en cada ser humano, el niño al nacer ya tiene desarrollado su faceta egocéntrica, faceta que le es necesario para su existencia y su desarrollo individual. Únicamente al crecer y al convertirse en un joven, cuando ya una parte de su persona se convierte en un ente social, en un ser que puede ser solidario e idealista, empieza a aparecer la faceta en él que le permitirá poder vivir en asociación y hermandad. Estas capacidades se refuerzan hasta el punto donde ya podrá vivir plenamente con su pareja. Y es esto precisamente lo que nos relata el versículo, diciendo (Bereshít, 2-24): "y por lo tanto el hombre dejará su padre y su madre y se unirá a su mujer”,  a pesar de las diferencias ya que ese alguien creció en otra casa, en otro ambiente, y quizás hasta en otra cultura. El acto íntimo en los humanos, no es como el de los animales, un acto físico a secas, ese acto se convierte y tiene el potencial de convertirse en un verdadero acto íntimo de amor sublime, es decir la  apertura hacia afuera, hacía el o hacía la otra. Ésta es la vida matrimonial que demanda la Torá, la Torá demanda, que estos dos entes se conviertan en uno solo. No en vano varias veces en la Torá, el acto íntimo es llamado daát, esa palabra que hemos mencionado varias veces, aquí expresaría conexión, y el conocimiento intimo del otro o de la otra. No siendo así, este acto bajaría de categoría y potencialmente podría llegar a ser un acto animal. Esta asociación dentro la pareja nos anuncia un ser maduro que sus elementos egocéntricos, egoístas, físicos y solitarios, dejaron su lugar a un ser “al que no le es agradable estar solo”. Esa persona ya es más completa, sin embargo mientras no puede identificarse con su otra mitad, está lejos de poder llamarse Adám. Y como nos dice el Talmúd (Yebamót, 63-B): "todo hombre sin mujer no es considerado Adám. ¡Esto y más! Una de las siete bendiciones que decimos en el casamiento de una pareja es la bendición "Yotsér haádám"-El creador de Adám-, curiosamente esto es muy consecuente con lo que hemos dicho hasta ahora, esta Berajá se recita en el momento del casamiento, y no en el momento del nacimiento de un humano. Y como nos explica el Zóhar (Parashát Lej Lejá): "cuando salen las almas salen incluyendo cada una dos entes, macho y hembra, y cuando llegan a este mundo se separan y cada uno va por su lado, y HKBH, los une de nuevo. Este trabajo no puede efectuarse por otro más que El, puesto que es El, el quien conoce el origen de las almas, y por lo tanto los podrá unir de nuevo…". Vemos claramente de que el Zóhar ve en la creación del hombre y la mujer, la creación de un alma, alma única.
Y nos explica el Gaón, que la posibilidad que tiene el hombre de unirse con su mujer a pesar de ser dos cuerpos completamente diferentes, provee precisamente del hecho de que en realidad, estos dos ya se pertenecían. (Y como relatan sobre Rabí Arie Levín, cuando fueron al médico, que el Rabino dijo al médico: "la pierna de mi mujer nos duele").
Rabí Shimshón Rafaél Hirsh, escribe, que el hombre posee un instinto de conquistador, muy necesario para el desarrollo de la humanidad, pero ese instinto lleva con él un riesgo, el riesgo es que el hombre se quede con este y le transforme en lo principal y lo esencial, olvidando la gran meta de la humanidad, de crear una sociedad considerada, social, buena y educada. Según el Rab Hirsh, este riesgo-es decir esta faceta del hombre mal llevada- ha llevado la humanidad a todas las fatalidades de su Historia. La mujer en cambio es la que es capaz de hacer volver al hombre a lo humano, la mujer es la que puede proveer a la humanidad con la facultad del equilibrio y del autocontrol, (puede, y es esa su misión) de ayudar a convertirle en un ser sensible y más humano. Por lo tanto resumiremos: el hombre refleja el primer nivel de la creación de Adám, y la mujer refleja el segundo nivel, el más considerado, y el más espiritual.
Esta larga explicación fue la parte que llamó "la mirada de la creación", es decir que si hubiera seguido así, hubiéramos visto otra clase otro tipo de mundo. Según esta visión, la visión ideal en la cual se encontraba el primer hombre en el momento de su creación, era absolutamente igualitaria. No sería posible comprenderlo de otra forma, ya que estos dos, no son más que dos mitades de la misma identidad espiritual, que fueron separadas en el momento del nacimiento, y que han de llegar de nuevo a su plenitud en el momento de su casamiento.
Este es el relato de la creación del hombre y la mujer, o mejor dicho, de Adám antes del evento que llamamos "la ruptura".

"La ruptura"

Como consecuencia del pecado de Adám, Di’s dice a la mujer (Bereshít, 3-16): "yo aumentaré mucho tu sufrimiento y angustia, sufriendo engendradas tus hijos, tú desearás a tu marido, y él te dominara".
El pecado del árbol del daát, causó la ruptura total de lo existente previamente, y las repercusiones de este pecado incluyen a la humanidad entera. A causa de este pecado el hombre fue echado del paraíso, a donde se encontraba, y estará pagando un precio exuberante hasta el fin de las generaciones, ya que la muerte fue decretada sobre la totalidad del género humano, ¡ramificación de este pecado, pecado al nivel de la raíz!, y como no los relata el versículo (Bereshít, 3-19) “con el sudor de tu frente, comerás tu pan, hasta el momento en que vuelvas la tierra que de ella originas, ya que tierra eres y a la tierra volverás".
Jajamím nos explican que este pecado cambió la existencia ideal-igualitaria, y la convirtió en una existencia desigualada. El pecado creó una existencia biológica y psicológica completamente diferente, una existencia que incluye el sufrimiento del embarazo, (la menstruación femenina), los sufrimientos del parto, e incluso tres mitsvót básicas, es la mujer que ha de encargarse de ellas: jalá, nidá y el encender la velas para el Shabát, el cumplimiento de estas tres mitsvót es considerada por Jajamím como un arreglo-tikún-por este pecado. La mujer que dio al hombre el fruto de ese árbol causó el derrumbe, causó la oscuridad a la humanidad y por lo tanto se la encargó de volver y restituir la luz en el mundo, y como símbolo a esto, la mujer a de encender las velas la víspera del Shabát.
Igualmente encontramos en el Midrásh (BR-17) que es la razón por la cual la mujer se cubre el pelo, y es la razón por la cual ella fue más encargada que el hombre sobre las obligaciones de las leyes de la tseniút, para evitar de perpetuar pecados a causa de seducción exterior. La Guemará (Eruvín, 100-B) llega a explicar cada palabra del castigo impuesto sobre Javá, y atarlos, detalle tras detalle, a las consecuencias que vivimos diariamente.
Consecuentemente fue este pecado la causa de la desigualdad en una serie de temas: fisiológicos, psicológicos, e hiljaticós. ¡Ahora bien! Podemos comprender relativamente sencillamente que este fallo mostró la falta de perfección humana y por lo tanto la imposibilidad de que viva eternamente, su imperfección es precisamente la razón de su mortalidad. ¿Pero cuál es la razón que este pecado implico la desigualdad entre los dos géneros?
Quizás podremos explicarlo de esta manera: este pecado profano el mundo del daát, ¡introdujo un elemento idolátrico en el! Hasta el momento del pecado existía una diferenciación entre el nivel bajo de la persona, el nivel animal, y entre el nivel superior de la persona el nivel divino. El hombre como un ser con instintos existenciales básicos, en los cuales lo que existe son los placeres, las conquistas y la civilización, concuerda perfectamente con el nivel básico de su persona, en cambio el daát y la inteligencia que le fue otorgada reflejaban al humano como al ser “a la imagen divina”. Ya que el hombre fue dotado de la posibilidad de elegir, de la inteligencia y de las cualidades cerebrales que le permitían de comprender las repercusiones a corto y a largo placo de sus actos, se podría haber esperado que el hombre prefiera lo que sirve-lo real, a lo placentero-lo imaginario. El daát-explicamos que es entre otras, la capacidad de separar y unir-es el utensilio destinado a frenar los impulsos animales y de hacer posible el autocontrol, eso es lo que separa finalmente el hombre del animal. Y de pronto "llega" este pecado y anuló esta diferenciación, ¡el deseo y el deseo de placeres encontraron un lugar en el mundo previamente exclusivo e interior del daát!
Javá no decidió comer de ese fruto por su buen sabor, y tampoco porque sufría ese momento de hambre, lo hizo por qué: "es un placer a los ojos y agradable para la inteligencia" (miren la explicación de Rashí) ¡el pecado se realizo usando- y no a pesar- la inteligencia! ¡Aun peor! El hombre no peco por impulsos existenciales, ¡el hombre utilizó su inteligencia para dar más vigor a sus deseos carnales!, eligió los placeres, a lo deseable y correcto. El pecado originó precisamente en el cerebro del hombre. De aquí en adelante encontraremos que el pecado o el fallo, se convierte en parte integra, ya, en la mente misma de la persona, y ya no existe ni un rinconcito de pura inteligencia y de un daát no sobornada por deseos de placeres. Y a medida que crece el hombre y con su crecimiento crece su daát, ¡el gusto a lo prohibido-imaginario- sigue “de cerca”, se desarrolla! El Rab Desler (segundo tomo-138) lo explica de forma palpable: antes del pecado los deseos se presentaban en segunda persona como si fuera otro, "sería mejor para ti", en cambio su inteligencia le hablaba en primera persona. Esto quiere decir que la conciencia de la persona se identificaba completamente con su daát mientras que el pecado “atacaba” desde el exterior. Sin embargo tras el pecado, ocurrió un cambio drástico, tras el pecado (y lo podemos comprobar a diario), el hombre se dice “tengo ganas” “se me antoja”, “Yo desearía”. En cambio su daát y su inteligencia le hablan utilizando la segunda persona "no te vale la pena" "sería mejor que no lo hagas". Tras el pecado, el daát (que debería SER el hombre) identifica la personalidad del hombre precisamente con sus voluntades y deseos físicos y no con ella misma. El pecado pues causó una revolución en la personalidad del hombre, introdujo el deseo en el centro de la conciencia, y empujó fuera la pura inteligencia que siempre desearía lo conveniente a lo placentero. A partir de ese momento el hombre ha de luchar muy difícilmente con sus deseos, ya presentes en las profundidades de su inteligencia y conciencia-en ciertos casos el hombre no distingue lo que él auténticamente desea, de lo que le es proyectado desde afuera-, mientras que para ganar esta lucha ha de escuchar la voz de su conciencia que se encuentra, fuera de él, y llegar en estas condiciones a dominarse. Consecuentemente, podemos comprender el sentimiento de vergüenza que fue la primera reacción tras el pecado; Un mala formación de un miembro nos causará vergüenza, nos empujaría a esconderlo. El hombre y la mujer mantuvieron relaciones íntimas ya en el paraíso-esto nos indica que a los ojos de Jajamím las relaciones íntimas no son consideradas como pecado ni mucho menos-todo lo contrario, si esas relaciones fueron llevadas a cabo en el paraíso, esto indica que forman parte del mundo perfecto. En cambio el pecado introdujo elementos de placer en la mente de la persona, y del momento que el hombre se dio cuenta de esto, creció la vergüenza y el hombre necesitó tapar sus miembros. En otras palabras, ¡sus miembros lo traicionaban! (expiémoslo de otra forma: el hombre compuesto de dos niveles que deben vivir en harmonía. Estos dos niveles no han de traicionarse, esto se conseguiría si el acto en cuestión-algo exterior-sea el reflejo del Yo real de la persona, en cambio, si ese acto fue estimulado desde fuera, el Yo lo sentirá como una traición, y es esto el origen de la vergüenza).

Una plena colaboración entre los géneros ocurre en un mundo en donde el humano vive por algún o algunos ideales, eso sería una vida donde el hombre supera sus deseos básicos. En cambio sí lo que el hombre desea es de satisfacer sus impulsos y deseos animales, él se está “enfocando hacia sí mismo”. Esta persona ya no colabora con el otro auténticamente- ya que una colaboración auténtica requiere ceder al otro. Deseos, seducciones, instintos animales, crean barreras no igualitarias-resultado de la descomposición del ideal-. Las palabras en la Torá "y el te dominará" dependen de las palabras cercanas, "y tu deseo será hacia tu marido" eso resulta en un mundo donde reinan intereses y deseos carnales. En esta situación el "individuo" será más fuerte que el "junto", y el amor en este caso ya depende, y al depender de algo, en realidad ya no existe.
El pecado introdujo pues el hambre del deseo al interior mismo del mundo del daát. A partir de ese momento ya no existe un rincón limpio de deseos materiales, de intereses y voluntades personales. El nivel superior y divino del hombre fue profanado y se confundió y sigue confundiéndose con los niveles más bajos y básicos suyos. Esta divergencia causó también la ruptura de la visión igualitaria que existiría en el mundo ideal.


“Las perspectivas”

¿Y ahora qué? ¿Es que esto ya no tiene solución? Según Rabí Shimshón Rafaél Hirsh, tras el pecado Di’s pregunta a Adám: "¿adónde estas?" "Cómo es posible que has hecho tal cosa" y Adám contesta: "la mujer que me Diste ella me dio del árbol y comí". Lo que dijo es que la solidaridad total de él con Javá era absoluta-no dejaba espacio para vivir y para un pensamiento propio. Él, no existía como una entidad diferente y separada que hubiera permitido de no escuchar lo que le ofreció su mujer-su asociado para todo. Adám no dijo que sus deseos le controlaron o que la mujer le sedujo, él contestó simplemente, diciendo, que hizo la voluntad de su mujer. (Aquí se ve la armonía absoluta que ha de existir dentro de la pareja).
Es decir que Adám clamó que el pecado fue! el resultado de falta de un Yo independiente! Este acontecimiento dramático del cual el hombre introdujo al interior de su conciencia sus voluntades, no puede ser el resultado de un ser único, la mujer fue la asociada en esto con el hombre puesto que la armonía entre los dos era absoluta, y la voluntad de la mujer se convirtió automáticamente en ser la voluntad del hombre. ¡La caída de la “mitad” de la pareja entreno la caída de la otra mitad! ¡Esto ocurrió a falta de un mecanismo que mantenga una red de equilibrio y de crítica entre los dos.
Con esta lógica se aclara que para qué la pareja se complete y se equilibren un al otro es necesario una diferenciación. Cada uno de ellos necesita un espacio vital propio, un espacio que permita su personalidad y sus cualidades individuales, y así le queda lugar para analizar y tener una opinión auténticamente propia. Efectivamente, el resultado fue la creación de una diferenciación entre la pareja. Al hombre Le dijo que a partir de ahora comerá con el sudor de su frente (cargo exterior) (Jajamím dicen que castigó del hombre fue diez veces peor que el castigo de la mujer). Para la mujer, le espera, el sufrimiento y la dependencia, y fue “encargada” del "gobierno del interior" y como nos dicen Jajamím (Yomá, 2-A): "su hogar es su mujer". La mujer es la cual influye los senderos del hogar, y está a cargo de la formación y de la educación de los miembros de la familia-(esto también explicaría por qué el judaísmo es establecido según la madre-.
El hombre expresa el nivel básico del humano, el nivel exterior, el que sale de la casa y lucha con las fuerzas de la naturaleza, mientras que la mujer expresa el segundo nivel del humano, dotada de otra clase de sentimiento, de solidaridad y cualidades que llamamos humanas (interiores). El conjunto de la pareja que son los lados diferentes de Adám, crean la combinación adecuada, entre el corazón-imaginación, y el cerebro, entre la autoridad y lo sensato, y la emoción, entre la disciplina de la lógica pura, al mundo donde puede ser introducido cierta compasión.
Este "convenio" permite la perpetuación de la humanidad pero no es suficiente para volver hacia la inmortalidad; el hombre como individuo ya no es eterno, la humanidad en cambio seguirá gracias a la mujer que vivirá las vivencias de las madres, engendrara hijos y dará la vida a las generaciones futuras.
Rabí Shimshón Rafaél Hirsh explica el versículo (Bereshít, 3-19) " Y Adám nombró su mujer Javá"; el hombre podía haber acusado la mujer que a causa de ella fue expulsado del paraíso, en cambio la nombró por el más impresionante de sus papeles o de sus funciones; es ella la que da vida y a través de ella el género humano es inmortal. Con este convenio se encontró la solución, cada uno obtuvo su espacio. Pero eso no fue la idea original, la idea original era, que la pareja no se enfoque en un mundo egoísta pero se enfoque en la célula familiar donde existe solidaridad, amor y asociación, con igualdad completa. El pecado fue él quien anuló la igualdad, dando a cada uno una identidad diferente y juntos crean la pareja (¡igualdad tiene sentido cuando se trata de dos objetos o entes similares, en cambio dos seres diferentes ya ni se coparan!), (se pueden compara dos mesas, una a la otra, pero no compararíamos una mesa con un coche!). Pero como hemos dicho esto es necesario únicamente en un mundo de impulsos y deseos y no en un mundo en donde el daát controla todo. El objetivo es de volver a la situación en donde el humano se supere, ¡supere su mundo de deseos y vuelva al mundo en donde la inteligencia pura reine! y en este espacio existencial no propulsado por deseos, existirá igualdad total. El hombre podrá llegar a su realización incluso y por la solidaridad absoluta entre la pareja sin necesidad de espacios diferentes.
Y así comprendió aparentemente Rabí Yitsják Aráma en su libro (Akedát Yitsják) el hecho de que el hombre nombró su mujer dos veces con dos nombres diferentes, la primera vez fue llamada Ishá, expresión de igualdad total con el hombre, pero tras el pecado, Adám la nombró con su segundo nombre, Javá, y así formuló de nuevo la existencia de la mujer y su función. Pero como nos dice Rabí Yitsják Aráma, esta "tarea" de la mujer, la de engendrar hijos es su "tarea pequeña", lo primordial no se anuló, lo primordial es Ishá (de Ish-hombre), nombre que indica como dijimos la igualdad total. Esta situación puede existir únicamente en un mundo perfecto, o cuando la pareja llegue a realizar la perfección en su propio hogar.
(Rabí Yitsják Aráma, explica con esto la razón que Yaákov se enojó con Rajél, cuando éste le dijo: "¡si no me das hijos estoy muerta!", Lo que dijo Rajél del refleja la idea que sin engendrar hijos, la mujer falló su propósito en este mundo, por lo tanto, sin hijos, no existe para ella ninguna razón para vivir, Yaákov se opuso vehemente esta idea, es cierto, educar una familia es importante, pero no es todo en la vida de una mujer, ella ha de auto realizarse como Ishá.
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Antes de haber empezado este fragmento pensé que por lo menos empezaría a explicar la totalidad de este tema, con sus problemas, preguntas y cuestiones. Pero explicar lo anterior me tomó mucho más espacio de lo que había previsto. Por lo tanto empezaremos y probablemente tendremos una visión completa de este tema en el próximo fragmento. Sin embargo podemos decir que estamos avanzando satisfactoriamente, y pienso que hasta el fin de esta semana tendremos un panorama completo e interesante.
No obstante, vuelvo con unas líneas explicando otro punto referente al tema de " jojmá, biná y daát". Uno de los lectores preguntó, tras nuestra explicación al desequilibrio existente en la mujer por su exceso de biná a coste de su jojmá, la razón por la cual el daát en la mujer es ligera, preguntó, qué ocurría si el desequilibrio fuese al revés: ¿un hombre con un exceso de jojmá relativo a su biná? La respuesta es, que la jojmá aislada sin más, no serviría para nada, ya que la jojmá proveería al hombre con un "todo"-con un sinfín de información-, pero no fragmentada. Es obvio que en este caso, la jojmá de este hombre sería inútil, y es eso lo que dicen Jajamím, que la jojmá realidad no es nada, hasta que sea procesada por la biná, y es únicamente entonces que la información incluida en la jojmá, tendría sentido, es únicamente entonces que el hombre poseyéndola, se titularía "jajám"-sabio-. Es decir, que el sabio, es aquel que sus conocimientos fueron analizados, fragmentados, y tras este proceso, estos conocimientos pueden ser concluidos, y es esto es lo que llamaríamos daát. (Lo sefardím acostumbran leer en la sinagoga una porción del dólar titulada, Patáj Eliyáhu, y allí nos dice el Zóhar lo siguiente: "jojmá, mojá, ihí majáshavá milegáv.- libá, biná, u’bá ha’lév mevin”. No voy ni a intentar de traducir este pasaje, lo adaptare lo más cerca posible de nuestra comprensión: la jojmá, reside en el cerebro con el pensamiento desde afuera. El corazón equivale a biná, y a través de ella el corazón "comprende".)
Esta explicación nos permite comprender lo que dicen Jajamím que el daát de la mujer es ligera; ya que ella se concentra en el detalle, al momento de tener que tomar una decisión, la faltara la consideración necesaria, por lo cual llegaría a una conclusión equivocada. En cambio el hecho que la mujer domina más bien el mundo del detalle, la permite de poder ocuparse de temas en los cuales es el detalle el que cuenta. Y no sólo eso, podemos comprobar que la mujer puede estar ocupada al mismo tiempo de varias tareas, mientras que el hombre, si se concentra en una, no podrá y probablemente ni se dará cuenta, de algo otro-detalle-que está ocurriendo en el mismo momento a su lado. La mujer puede estar hablando por teléfono, cosiendo, y él mismo tiempo vigilando los niños. Un hombre sería incapaz de todo esto.
Seguiremos SDQ y quizás llegaremos a la visión general en el próximo, o máximo en los dos próximos fragmentos.
YehudáToledano