¿El juez está libre o ha de estarlo, de todo sentimiento humano?
¿Cuál es, o cómo funciona el sistema moral junto con la ley en el judaísmo?
Previamente, y nuestro primer tema que trataremos es, la cuestión básica y esencial en el judaísmo-sin comprender lo que sigue el judaísmo no sería más que otra religión-. Este tema es el de la Torá escrita y oral- Torá shé bi’jtáv, y Torá shé’be’alpé-; La totalidad y la estructura de la Torá que tenemos en nuestras manos, consiste primeramente en los cinco libros del Jumash, obvió, con los otros 19 libros del Tanáj, esto consiste “nuestra” Biblia-El Tanáj-. Es importantísimo saber que si intentamos leer la Biblia sin filtrar lo que leemos utilizando los lentes de Jajamím, los que se encargaron de transmitir la Torá oral, obligatoriamente y sin duda alguna, nos equivocaremos miserablemente. La Torá fue comentada y analizada, primero por nuestros sabios de la Mishná y del Talmúd. Y precisaremos que estos análisis y comentarios no fueron creados en un vacío o “a voluntad”, ya que también la tradición, o la Torá oral fue entregada a Moshé Rabénu en el Sinaí, con su explicación y reglas. Veremos a continuidad que de ninguna forma y manera se podría comprender la Torá a falta de estos comentarios- aquí, sobre este punto no es posible tener “opiniónes”, ya que esto es la base misma del judaísmo; Di-s entrego a Moshe Rabénu la Torá escrita, con su explicación, y esta explicación fue entregada y trasmitida oralmente-.. ¡Esto y más! el judío durante los milenarios, no fueron judíos por la Biblia, sino que siempre fueron judíos "del Talmúd". Los cristianos lo comprendieron “tan a fondo”, que siempre, y tomemos como ejemplo la inquisición, ellos, se encargaron en quemar nuestros libros de Talmúd con sus comentarios. Ellos sabían muy bien que la fibra, la estructura que mantiene al pueblo judío reside en el Talmúd y no en la Biblia. Leer la Biblia sin haber pasado por el Talmúd, no sería más que leer un catecismo, y por lo tanto no sería más que una creencia o mitología. Y antes de seguir, , pienso útil de pasar revista, aunque breve, sobre la Historia de la halajá, desde el periodo en el cual se acabo la redacción del Talmud, hasta nuestros días, o casi, ya que lo que sigue es conocido. Al haberse concluido el Talmúd-, nuestros sabios siguieron la cadena de transmisión, comenzando por aquellos que vivían en Babilonia, nombrados Rabanán Sabórai, y tras ellos, más o menos en el siglo V, ya "bajando de categoría", se encargaron nuestros sabios, calificados como los Géoním. Esto siguió con los exilios de estos mismos, o de sus discípulos, a los países europeos al igual que a los países norteafricanos (este acontecimiento, per se, ya fue considerado como un milagro, sin embargo por el momento no nos incumbe). En el norte de África pensamos inmediatamente sobre los nombres del Rif, abreviación de Rabí Yitsják Alfási, nacido en Argelia, de donde se escapó para establecerse en Fez, lugar en el que escribió su obra maestra, se escapó de nuevo a Lucena (España) donde estableció la primera Yeshivá en España. Entre sus grandes discípulos contamos con Rabí Yosséf Iben Mígash, Rabí Yehudá Haleví, igualmente, uno de sus alumnos era el padre del Rambám: Rabí Maimón. El Rif nació en el año 1013 y fallecido en el año 1103. A pesar de lo que es corriente pensar, como hemos escrito, el Rif nació en Argelia y no en Marruecos, y tuvo de nuevo a escaparse de sus perseguidores, estableciéndose, como dijimos en Lucena. Seguimos, con una lista no exhaustiva de los grandes de nuestro pueblo en España, mencionaré únicamente a unos, no porque son los más importantes, sino ¡que por la cantidad! sería imposible incluso “elegir” los más famosos, finalmente, una lista “al azar”: El Rambán, Rashbá, Meíri, Ran, y obvió, no olvidemos el Rambám, Rabénu Yoná, y muchos otros. Paralelamente, en Ashkenáz, y Francia (Provenza-Provence), el Maharil, nacido en Alemania en el año 1360, fallecido en 1427, Rashí, nacido en Troyes- Francia, en el 1040, y fallecido en el año 1105. Siguiendo con los famosos Tosafót, que fueron sus nietos, yernos, alumnos y alumnos de alumnos, los Báalé ha’ Tosafót, escribieron sus comentarios durante los siglos XII Y XIII, ni podemos imaginarnos el estudio del Talmúd sin estos comentarios. Seguimos con él Rashbám, el nieto de Rashí, y su hermano mayor, Rabénu Tam. No olvidemos, a uno de los mayores legisladores nacido en Alemania, el Maharam de Rotenburg, nacido en el año 1215, y fallecido el año 1293. El fue el maestro de Rosh, comentarista y legislador importantísimo) el Bet Yosséf en su obra titulada el Shulján Arúj, se baso sobre tres legisladores, El Rif, el Rambám y el Rosh), y tras la tragedia ocurrida a su maestro (fue ingresado en prisión donde murió, ya que lo alemanes pedían un rescate enorme, los judíos a duras penas lo reunieron, pero él, al enterarse decidió no aceptar este trato, porque serviría a los gentiles como un antecedente; captar a los grandes y así arruinar a los judíos- dejaron su cuerpo más de cinco años en la celda sin entierro),-el Rosh se tuvo que escapar de Alemania, y se estableció en Toledo, allí fue nombrado Rosh Yeshivá, y desde allí estuvo en contacto con todos los grandes maestros del Talmúd, que vivían en su época en España. El Rosh-abreviación de Rabénu Ashér, era el padre, del Baál Ha’Túrim, que es el libro básico sobre el cual está basado el Shulján Arúj, y este mismo libro está comentado por Rabí Yosséf Káro, el mismo autor del Shulján Arúj. Su comentario sobre las cuatro porciones del Túr, el conocido Bet Yosséf, es básico para poder comprender y acceder a la halajá, de la forma que la comprendemos hoy en día. A partir del Shulján Arúj y hasta nuestros días, nuestros Jajamím no cesaron de comentar y discutir estos textos, en gran parte, fueron los maestros que vivían en Alemania, Polonia, Austria etc. (no olvidemos que la época dorada del judaísmo español se acabo bruscamente en el año 1492). Sin embargo muchos de ellos eran sefardím, que vivían en Salónica en África del Norte, Italia, y finalmente en Irak y Siria.
He empezado con esta breve revista, para qué nos demos cuenta que la halajá, consiste en un sistema cerrado y abierto al mismo tiempo. La continuidad del estudio de Talmúd dentro del pueblo judío, fue y es la garantía que tenemos, de la originalidad de lo que estudiamos y que aun seguimos hoy en día.
Tras esta pequeña introducción, vamos a lo nuestro: vamos a demostrar, haciendo uso de unas pruebas de la imposibilidad de lograr acceder a la Torá escrita, sin esta tradición oral! 1. En el libro de Debarím, 12-21, nos dice el versículo: “VEZAVAJTA KAASHER TSIVITIJA”- "y matarás (a los animales Cashér) como te He ordenado"-aquí se insinuan todas las leyes de Shejitá, tratadas en el Talmúd y en el Shulján Arúj, que son innumerables. ¿Si es que Di-s, no explicó a Moshé Rabénu, los detalles ¿de dónde hubiéramos imaginado, que la Shejitá, ha de ser con un cuchillo especial, que hay que degollar el animal en lugares precisos, y todos los detalles que conocemos hoy en día? ¡Además! Di-s Dice claramente en el texto: ¡cómo te he decretado! 2. En el libro de Shémot, 13-9 la Torá habla de la mitsvá de Tefilín, empleando la palabra “totafot”, nadie sabe qué significa esa palabra, ¡y aún más! ¿Como el pueblo judío podía comprender, si es que se basaba únicamente en los versículos del Jumash, que los Tefilín han de ser cuadrados, negros, y centenares de detalles, y que al interior de estos es exigido la escritura en pergamino de cuatro pasajes de la Torá? ¿Cómo sabemos que los Tefilín que ponemos sobre la cabeza, estos cuatro pasajes están separados, mientras que en los Tefilín que nos ponemos en el brazo, estos cuatro pasajes están escritos juntos en el mismo pergamino? ¿La Torá, precisa que los Tefilín deben estar colocados “entre los ojos”, como podíamos saber lo que esto significa?, Y efectivamente hubieron sectas, que finalmente se alejaron y apartaron del judaísmo, que acostumbraban colgar los Tefilín sobre la pared, y luego se posicionaban de tal forma, en la cual sus caras (entre sus ojos) avecinaban los Tefilín colgados. Obligatoriamente, ya de estos dos ejemplos podemos concluir que una tradición oral es y era una necesidad, no un lujo. Sin embargo seguimos con la famosa ley del talión: en el libro de Shémot, 21-24, y en el libro de Vayikrá, 24-20, está escrito: “Ayin tajat Ayin” etc., si miramos la traducción cristiana, veremos que ellos traducen: "ojo por ojo", es el Talmúd que nos enseña, porque esta tradición que nos llevaría a que aquel que le sacó un ojo a su compañero, no se le castiga quitándole uno, el suyo. ¡¿Cómo es posible que Jajamím que tanto respeto a cada palabra en la Torá, se "inventaron” esta novedad?! La respuesta es fácil para quien haya leído el Talmúd: la Torá emplea la palabra "tajat” que los cristianos comprendieron cómo “por", Jajamím en contra, sabían leer! “tajat” literalmente es abajo, o en vez, consecuentemente, si el castigo de aquel que sacó el ojo de su compañero sería que a él también le sacan su ojo, ¿cómo esto reemplazaría el ojo faltante de su compañero? Esto y más: está claro que el objetivo del castigo en la Torá no es la venganza, es más bien la educación del pueblo, y el derecho de cada ciudadano. Ahora bien, sabemos que quitar un ojo a una persona, incluso hoy en día, es un asunto que lleva cierto peligro, por lo tanto, podría ocurrir que cuando extraen un ojo al culpable, este perderá también su vida, consecuentemente ¿como la Torá o mejor dicho, como podemos comprender que la Torá nos pida que nos arriesguemos aceptando este peligro? Tercer razonamiento, que es más bien a nivel del “derásh”, si tomamos las letras de “ayin”, que son tres encontraremos, el ayin el yod y el nun si buscamos las letras que siguen a estas encontraremos: kaf, samej, y pe. ¡Esto nos da la palabra kesef-dinero-! Ahora bien, aquí chocamos con una aparente dificultad: si esto es tan fácil ¿por qué entonces la Torá no nos lo dice claramente? La respuesta es extraordinaria para aquel que sabe valorar lo asombroso, cuando lo es. Si la Torá nos hubiera dicho, claramente, que esa persona ha de pagar dinero, hubiéramos pensado que con dinero todo se arregla-idea capitalista-, la idea aquí es que el hombre que hizo este daño se de cuenta de que pague lo que pague, ¡siempre él, será responsable por un ojo! Es decir: únicamente la combinación de la Torá escrita con la Torá oral, ¡nos da una visión verdadera de lo que está ocurriendo aquí! En la práctica este hombre pagara dinero, sin embargo moralmente este hombre siempre deberá un ojo, y esto es importante para su conciencia personal como para la conciencia del pueblo en general.
Seguimos: en el libro de Debarím, 22-1 y 3, la Torá nos ordena que hemos de devolver un objeto perdido a sus dueños, y la Torá precisa las palabras “a tu hermano”, de aquí nos dice el Talmúd, y así es decretado en el Shulján Arúj, es decir en el texto principal de este libro, que devolver una pérdida al gentil, está prohibido, sin embargo buscando cómo hemos de comportarnos justamente, encontraremos sorprendentemente, que todos los comentaristas nos dicen ¡qué hemos de devolver una pérdida también a un gentil! ¿Sorprendente?, ¡Lo es! Sin embargo así es que debemos comportarnos, es decir, que existe la ley en su estado "bruta", y la ley con la cual hemos de comportarnos. Esta posibilidad y autoridad que tienen Jajamím, no sorprende en absoluto a un talmudista. Y lo explicaremos más tarde. Tenemos centenares de pruebas así y mejores, sin embargo esto no siendo nuestro tema, terminaremos con la última: Por un lado, la Torá en el libro de Debarím, 17-15 nos ordena que hemos de elegirnos un rey, que nos juzgue, mientras que por el otro lado, ¡los judíos fueron castigados cuando pidieron a Shémuél que los elija un rey! ¿Esto como se comprende? Y es aquí precisamente adónde entramos en nuestro tema, y como veremos a continuación.
Y antes de continuar vamos a explicar la pregunta casi obvia: si en el Sinaí, Di-s nos explicó todo, ¿como ocurrió que en el Talmúd encontramos desacuerdos casi violentos? ¿si la ley fue entregad en su totalidad en el Sinaí, ¿cómo pudieron haber más que una opinión? La respuesta reside en una idea fundamental, y es la siguiente: esta tradición oral por ciertas razones que no nos incumben en este momento, fue prohibida de ser escrita, sin embargo con los años, Jajamím se dieron cuenta que a causa de las catástrofes que ocurrían al pueblo judío, poco a poco la claridad de esa tradición se perdía, y entonces decretaron de escribir aunque sea lo mínimo, y aquí se descubrieron varias controversias. (Me gustaría mencionar en esta ocasión, que a pesar la creencia, o de la impresíon popular, existen mas temas en los cuales todos concuerdan, que casos de desacuerdo--contrariamente, como he mencionado, a la impresíon que se lleva el lector del Talmud, que es: "aqui, se disputa todo").Las controversias las encontramos ya que en ciertos casos, habían escuelas que tenían la tradición A, mientras otras mantenían la tradición B, y puesto que en el Sinaí los judíos recibieron igualmente "las ecuaciones" o los modales y reglas, con los cual se puede interpretar la Torá, finalmente, juntos, ¡los Maestros del Talmud decretaron de una manera o de la otra! ¡Y esto nos enseña algo grandioso!: que Di-s entregó la Torá a la totalidad del pueblo de Israel, es decir a los grandes de la generación, a los Sanhedrín. Y la Torá precisa que cuando hay una discusión entre Jajamím se decide según la mayoría, y kaviajol, ¡Di-s está de acuerdo con esa decisión! ¡Y no sólo eso! El Talmúd nos precisa que ya que El nos dio la Torá, esta, está en nuestras manos, incluso si sale una voz del cielo diciendo lo contrario de lo que decretó la mayoría, ¡nosotros seguiremos la mayoría y no la voz de arriba!
¡Di-s nos dio la Torá, y El, se quedó sin ella, la Torá, está en las manos de Jajamím! Esto dicho hay que tener cuidado, porque hay que saber qué es exactamente lo que está en manos de Jajamím y lo que no está en manos de Jajamím, esto y más: todo esto dependerá de reglas que ellas también fueron dadas en el Sinaí, ¡que no pensemos ni por un segundo que cualquiera de nosotros puede utilizar esta arma! Sólo a aquellos grandes maestros en la época del Talmúd, se los dio este privilegio. Y como hemos dicho no siempre, y únicamente siguiendo los paradigmas y las reglas establecidas, y si se le ocurriría a un jajám o tribunal de no obedecer a estos límites, a estas reglas, ¡éste jajám o este tribunal estará considerado como hereje/s! Y aquí también tenemos todas las reglas establecidas entre todos los libros del Talmúd, y todo fue recopilado por el Rambám y el resto de los considerados como legisladores.
Si nos damos cuenta y comprendemos este nuevo panorama, comprenderemos que Di-s quiso un "asociado" en este mundo, ¿por qué y para qué? Esto ya es otro tema que precisa un ensayo por sí mismo. Sin embargo lo que ya podemos ver, es que el pueblo judío se le ha procurado una arma terrible ¡la Torá!
¡No nos equivoquemos! De nuestros días, este nivel de Jajamím desafortunadamente ya no existe, y hemos de "contentarnos", en el intento tan arduo y difícil de comprender los Rishoním-los anteriores-ya que para nosotros las generaciones están bajando y no subiendo como es aceptado en el mundo gentil.
Cuando llegue el momento culminante de la Historia, todo esto cambiara, y como nos dice Rambám volveremos a estudiar la Torá como es debido.
A continuación veremos ejemplos de todo tipo, sin embargo, lo esencial de este ensayo todavía no lo hemos tocado, lo esencial era la pregunta de lo moral en oposición a lo justo o la justicia, de la ley penal, en oposición al derecho, de la ley en general, en oposición a las cualidades humanas, por lo menos a aquellas que le son demandadas (P.E, el altruismo, la piedad, etc.). (Aquí encontraremos la cuestión si el juez ha de utilizar, por ejemplo, la piedad cuando juzgando, o no. De esto, SDQ, nos ocuparemos en el/los próximos capítulos.